El concepto
L'Oréal Paris nos pidió diseñar un showroom que no pareciera uno. Ni una caja retail de estantería e iluminación, sino un espacio donde cada marca del universo — desde la propia L'Oréal Paris hasta Kérastase — pudiera vivirse como una secuencia de momentos en lugar de una exhibición de producto.
Lo abordamos como diseño expositivo. Cada zona se concibió como su propia atmósfera con su propio ritmo: un túnel de luz para presentar la marca, un área tecnológica para diagnóstico y educación de producto, un muro editorial para storytelling y un escenario de demostración en vivo donde estilistas y consumidores se encontraban alrededor del propio producto.
El resultado es un espacio híbrido — parte showroom, parte instalación — donde la arquitectura, la iluminación y la paleta de materiales hacen la mayor parte del trabajo. Los visitantes no solo ven los productos; recorren los valores que hay detrás.
Enfoque de diseño
Un showroom de belleza solo funciona cuando cada espacio carga su propia intención. Dividimos el brief en tres momentos arquitectónicos — llegada, tecnología y ritual en vivo — cada uno iluminado y vestido para cambiar el ritmo del visitante: de curioso a interesado a convencido.
Sugar entendió que un showroom para L'Oréal Paris no es un espacio retail — es una traducción de la marca en atmósfera. Cada zona que diseñaron se lee como su propio momento, y todo el recorrido cuaja como una sola pieza.
Camille Dufour
Directora de Experiencia Retail, L'Oréal Paris
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